No me volví a acordar de Carlos hasta que me salto la alarma para ir a la cafetería el sábado. Se llamaba Lemon Jelly.
No estaba muy lejos de mi piso, así que fui andando. Los árboles florecían sus grandes flores rojas, dándole un aspecto muy pintoresco al parque. Me encantaba pasear por allí.
En la cafetería lo vi. No era muy grande pero sí que era agradable y acojedora, esta decorada de estilo rural, con una gran chimenea cerca del escenario.
Carlos y los demás chicos de la banda me llamaron y me preguntaron si conocía "I wont give up" de Jason Mraz. Asentí y empezaron a tocar. Prontó llegó mi turno y canté. Canté dándolo todo, como nunca lo había hecho. Era una canción preciosa. Cuando acabamos, me felicitaron con un sonoro 'Wow' y todos estuvieron de acuerdo en que podía cantar y tocar la guitarra. Me alegré mucho.
Carlos nos invitó a todos a un café. Que café mas dulce, sobre todo en buena compañía.
Me presentó al resto del grupo: Pablo, Juan y Lucas.
Eran todos muy agradables, pero se puede decir que Lucas era el graciosillo del grupo.
Pasé una tarde de cafés increíble.
Unas cuántas horas después los demás se fueron marchando, y Carlos se ofreció a acompañarme a casa.Quería charlar un rato.
De vuelta a casa, el paseo fue genial. Dimos una vuelta por Central Park, donde nos conocimos. El atardecer tenía el cielo teñido de todos los tonos rosas posibles, y las luces adornaban las calles. Nos sentamos en un banco y nos sacamos una foto con el lago de fondo.
Hablamos un rato, me parecieron 10 minutos. En el portal de mi rascacielos, me atreví y le di un beso en la mejilla, como amigos. Me sonrió y me dio otro en la otra mejilla. Entre en el piso y me senté en mi sofa tipo huevo. Me sorprendí pensando en él.

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