No me volví a acordar de Carlos hasta que me salto la alarma para ir a la cafetería el sábado. Se llamaba Lemon Jelly.
No estaba muy lejos de mi piso, así que fui andando. Los árboles florecían sus grandes flores rojas, dándole un aspecto muy pintoresco al parque. Me encantaba pasear por allí.
En la cafetería lo vi. No era muy grande pero sí que era agradable y acojedora, esta decorada de estilo rural, con una gran chimenea cerca del escenario.
Carlos y los demás chicos de la banda me llamaron y me preguntaron si conocía "I wont give up" de Jason Mraz. Asentí y empezaron a tocar. Prontó llegó mi turno y canté. Canté dándolo todo, como nunca lo había hecho. Era una canción preciosa. Cuando acabamos, me felicitaron con un sonoro 'Wow' y todos estuvieron de acuerdo en que podía cantar y tocar la guitarra. Me alegré mucho.
Carlos nos invitó a todos a un café. Que café mas dulce, sobre todo en buena compañía.
Me presentó al resto del grupo: Pablo, Juan y Lucas.
Eran todos muy agradables, pero se puede decir que Lucas era el graciosillo del grupo.
Pasé una tarde de cafés increíble.
Unas cuántas horas después los demás se fueron marchando, y Carlos se ofreció a acompañarme a casa.Quería charlar un rato.
De vuelta a casa, el paseo fue genial. Dimos una vuelta por Central Park, donde nos conocimos. El atardecer tenía el cielo teñido de todos los tonos rosas posibles, y las luces adornaban las calles. Nos sentamos en un banco y nos sacamos una foto con el lago de fondo.
Hablamos un rato, me parecieron 10 minutos. En el portal de mi rascacielos, me atreví y le di un beso en la mejilla, como amigos. Me sonrió y me dio otro en la otra mejilla. Entre en el piso y me senté en mi sofa tipo huevo. Me sorprendí pensando en él.
Thoughts.
jueves, 12 de febrero de 2015
Dulces batidos☕
Me trajo el batido y le di las gracias. Él me contestó "de nada" con una sonrisa perfecta.
Hablamos casi una hora, primero sobre los estudios. Carlos, así se llamaba, era estudiante de ingeniería de caminos en una facultad más o menos cercana a la mía. Era natural de Inglaterra pero llevaba en Nueva york dos años desde que empezó la carrera. Me presenté y le hablé de mi afición a la música.
-¿Y que instrumento tocas? -me preguntó
-La guitarra y el piano, a veces hago algún coro.
-¿En serio? -me miró incrédulo- toco en un grupo de rock con algunos amigos los sábados por la tarde. En un mes tocaremos por primera vez en una pequeña cafeterìa. No es mucho, pero así empezaron los Beatles en The Cavern. ¿Quieres venir un día a probar?
- ¡Me haría mucha ilusión! Siempre quise hacer algo así.
Me sonrió y me dio su whatsapp y la dirección de la cafetería.
Se despidió de mi, se tenía que ir por que tenía clase de tarde.
Acabé mi batido y me fui.
Hablamos casi una hora, primero sobre los estudios. Carlos, así se llamaba, era estudiante de ingeniería de caminos en una facultad más o menos cercana a la mía. Era natural de Inglaterra pero llevaba en Nueva york dos años desde que empezó la carrera. Me presenté y le hablé de mi afición a la música.
-¿Y que instrumento tocas? -me preguntó
-La guitarra y el piano, a veces hago algún coro.
-¿En serio? -me miró incrédulo- toco en un grupo de rock con algunos amigos los sábados por la tarde. En un mes tocaremos por primera vez en una pequeña cafeterìa. No es mucho, pero así empezaron los Beatles en The Cavern. ¿Quieres venir un día a probar?
- ¡Me haría mucha ilusión! Siempre quise hacer algo así.
Me sonrió y me dio su whatsapp y la dirección de la cafetería.
Se despidió de mi, se tenía que ir por que tenía clase de tarde.
Acabé mi batido y me fui.
'Central Park'
Todo esto empezó la mañana de martes del 13 de mayo de 1996. Yo tenía 20 años y estaba estudiando en la facultad de Nueva York, especializada en bioquímica. Salí de clase y pasé a buscar a mi perro, que estaba en la casa donde me lo solían cuidar mientras iba a clase. Decidí sacarlo à pasear por el famoso central park mientras comía mi sándwich mixto favorito. Entonces mi perro, Potter, empezó a correr cuando vió un perro que debió parecerle agradable por que corrió hacia él con fuerza llevándome detrás. Cuando alcanzó al perro, frenó y tropecé con una rama, derramando la mayonesa en mi chaqueta azul favorita.
El chico que paseaba à la perra se disculpó mucho por que estaba en celo y no debía haberla sacado a pasear aquel día. Me invitó a tomar un café en el Starbucks. Nada me apetecía mas en aquel momento.
Me fijé por primera vez en él. Era un chico que aparentaba mi misma edad, guapo para ser sincera. Tenía una sonrisa muy bonita y era bastante alto, cosa que me gustaba mucho. Acepté la invitación con una sonrisa y nos acercamos al Starbucks, pero tuvimos que dejar a Potter y Lara separados en varias arandelas que había en la puerta para atar a los perros. Me abrió la puerta y me dejó pasar cortésmente.
Se ofreció a ir a por dos batidos de vainilla y chocolate mientras yo buscaba sitio.
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